Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...


Al Novembre de 2007 el Consell Comarcal de la Cerdanya va iniciar el Projecte JUGA AMB MI en el que hi participen famílies de diferents pobles de la Cerdanya que ens acompanyen en les sessions que tenen lloc a Alp, Bellver, Llívia i Puigcerdà.

JUGA AMB MI és un espai familiar d’acompanyament en la criança per a pares i mares amb nens i nenes de 6 mesos fins a 3 anys.

DESARROLLO DEL LENGUAJE

Aprender a hablar es un proceso complejo, que se resuelve de forma instintiva y natural. Sin embargo, resulta curioso conocer cómo se produce el desarrollo del habla y los mecanismos que se ponen en marcha.
Cuando el bebé empieza a pronunciar las primeras palabras, con frecuencia, expresa sonidos que pertenecen a un registro lingüístico diferente al que utilizan sus familiares.
Por ejemplo, puede suceder que un niño español pronuncie sonidos característicos del francés o del alemán, o que un niño japonés pronuncie la "r", que en su lengua no existe.

Alrededor de los nueve o diez meses, el balbuceo del bebé tiende más a la repetición de sonidos que pertenecen a su lengua materna. En este momento, el niño cada vez es más hábil a la hora de reproducir los sonidos que oye.

Al mismo tiempo, el niño pierde la capacidad de emitir sonidos nuevos, y empieza a desarrollar el lenguaje receptivo (que permite comprender el significado de las palabras), que aparece incluso antes que el expresivo (que permite comunicarse verbalmente).
El desarrollo del lenguaje es distinto de unos niños a otros. Sin embargo, podemos establecer unas etapas de referencia, que suelen ser comunes en la mayoría de los niños.
Alrededor de los seis meses, casi todos los bebés balbucean sus primeras sílabas y, al escuchar hablar a los adultos, memorizan el alfabeto de la que será su lengua materna.

En este momento, los niños todavía no son capaces de comprender el significado de los términos, pero se ejercitan en la imitación de los sonidos que escuchan a su alrededor.
A grandes rasgos, las diferentes etapas del desarrollo del lenguaje del bebé son las siguientes:
• Entre el cuarto y quinto mes: el niño empieza a emitir sonidos chillones y agudos, en los que puede reconocerse la vocal "u".

• Entre el sexto y el octavo mes: comienza la llamada lalación, caracterizada porque el niño emite sus primeras sílabas: ba, ta, la, pa, ma.

• A los diez meses: el pequeño empieza a pronunciar de una forma clara sus primeras palabras: "papa" y "mama", de las cuales todavía no conoce el auténtico significado.

• Entre los once y doce meses: comienza a pronunciar palabras de las que conoce el significado: papá, mamá, agua. Suele inventar palabras con un significado concreto, por ejemplo, "brum", que significa coche.

• A los dieciocho meses: domina un vocabulario de, por lo menos, diez palabras. También puede componer frases con un sentido completo, por ejemplo, "quiero la pelota".

• Entre los dos años y dos años y medio: ya es capaz de entablar un diálogo sencillo y de contestar correctamente a las preguntas que se le hacen. Los padres entienden su lenguaje.
Las niñas suelen ser más precoces que los niños en cuanto al aprendizaje y al uso posterior de las palabras. ¿Cuál es el motivo que hace que las niñas aprendan a hablar antes?
Las comparaciones no suelen ser buenas, sobre todo cuando se trata de comparar el crecimiento de los niños. Para empezar, cada niño tiene su propio ritmo. Además, por ejemplo, existen diferencias entre niños y niñas en el ritmo de desarrollo.
Según las estadísticas, el 70% de las niñas empiezan a pronunciar sus primeras sílabas antes que los niños. Esto ocurre alrededor de los seis o siete meses, mientras que la mayoría de los niños lo hacen a partir del séptimo mes en adelante.

A los dos años, aproximadamente, el vocabulario de las niñas es más rico que el de los niños.

A los cuatro años las niñas utilizan un lenguaje mucho más apropiado y desenvuelto que el que emplean los niños de esa misma edad.

¿Cuál es la razón?

Parece ser que esta precocidad en el lenguaje se debe a que los centros cerebrales maduran más rápidamente en las niñas, según parece, por el equilibrio hormonal femenino.
LOS PRIMEROS BALBUCEOS
Antes de que el niño empiece a hablar, el bebé se comunica mediante gestos, expresiones en su rostro y, sobre todo, el llanto. Hacia los seis meses aparecen los balbuceos, desarrollando extraordinariamente la capacidad para comunicarse del pequeño.
Placer, alegría y deseos son sentimientos que el pequeño experimenta ya con enorme intensidad y que refleja, sobre todo, en las expresiones de su rostro.
Sin embargo, entre los cuatro y los seis meses, el bebé desarrolla extraordinariamente su capacidad para comunicarse con los demás y empieza a balbucear sus primeras sílabas. Ahora, la vista y las miradas, que hasta el momento habían representado el principal canal de comunicación con el bebé, ya no es suficiente.
De forma gradual, el pequeño empieza a utilizar una serie infinita de vocablos, como "oh" y "ah", y descubre la posibilidad de unir una consonante a las vocales, estableciendo los cimientos del verdadero lenguaje. Este "gimnasio sonoro" constituye para ellos la antesala del lenguaje.

Las primeras palabras van acompañadas casi siempre de gestos que ayudan al niño a expresar el mensaje que quiere transmitir, y son utilizadas como símbolos que sustituyen a los objetos o a las intenciones.

Esta capacidad de expresar las palabras va unida al desarrollo del pensamiento: hacia los ocho meses, el niño es capaz de relacionar las diferentes sensaciones visuales, táctiles y auditivas; el pequeño aprende a elaborar una imagen mental de lo que ve, escucha o toca, y la traduce en una palabra.

Llegado este momento, es importante hablar mucho con el niño, leerle cuentos, explicarle algún episodio de la vida diaria… Aunque todavía el bebé es incapaz de descifrar las palabras, puede seguir el sentido de la frase por el tono de la voz, por la expresión de la cara o por los gestos.

Gracias a este ejercicio, le transmitirás información, ideas y sentimientos importantes para su crecimiento intelectual y afectivo.
LAS PRIMERAS PALABRAS
El niño empieza a pronunciar las primeras palabras hacia el final del primer año de vida, y, entre los 18 y los 24 meses, aproximadamente, aparecen breves frases compuestas de más de dos vocablos.
Sin embargo, no hay que olvidar que cada niño tiene su ritmo y el desarrollo del lenguaje es diferente en cada caso.
Para estimular al niño a hablar de forma correcta, el ambiente en el que vive desempeña un papel fundamental: debe respetar sus propios ritmos de desarrollo y debe animarle a aprender de forma serena, sin forzarle.

¿Cómo ayudarle a aprender a hablar?

• Háblale directamente, mirándole a la cara, y evitando que otras personas interrumpan vuestra conversación.

• La mejor ayuda será la de los padres, o los abuelos. El niño se desinhibirá más y será más receptivo con las personas que se siente a gusto. Además, al niño le resultará más fácil reproducir los distintos tonos de voz y la entonación de las palabras si siempre le habla la misma persona.

• Dirigirse a él llamándole por su nombre. Los conceptos de "yo", "tú", "mi" son muy difíciles de comprender.

• Hablarle de objetos que están físicamente presentes, de tal modo que pueda ver aquello de lo que se está hablando.

• Hablarle de situaciones o de objetos que le interesan.

• Intentar comprender las palabras que dice y animarle a expresarse mejor, en lugar de corregir sus errores, pues se corre el riesgo de aburrirle.

Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com