Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...


Al Novembre de 2007 el Consell Comarcal de la Cerdanya va iniciar el Projecte JUGA AMB MI en el que hi participen famílies de diferents pobles de la Cerdanya que ens acompanyen en les sessions que tenen lloc a Alp, Bellver, Llívia i Puigcerdà.

JUGA AMB MI és un espai familiar d’acompanyament en la criança per a pares i mares amb nens i nenes de 6 mesos fins a 3 anys.

REGAÑAR SIN HACER DAÑO

Regañar a un niño con un tono alterado, con insultos y humillaciones, podría desencadenar con el tiempo formas de depresión, falta de autoestima y derivar incluso en comportamientos violentos. Aprende a reñir sin hacer daño.
No todos los niños reaccionan del mismo modo a las regañinas de los adultos. La reacción emocional del pequeño no sólo depende de su carácter, sino también del tono y de la frecuencia con la que se le riñe.

Precisamente, la diferencia está en cómo se levanta la voz. Lo que interfiere en el desarrollo emocional del niño no es el regaño en sí, sino la violencia infligida en las palabras dichas.

Regañar es normal, pero levantar la voz de forma equivocada da un mal ejemplo a los niños, y podría incluso repercutir en sus futuras relaciones sociales.

Según estudios del Family Research Laboratory de la Universidad de Hampshire, "regañar mal a los niños influye en las relaciones familiares y, más adelante, también en otros tipos de relaciones sociales, porque su carácter tendrá una fuerte inclinación hacia la agresión física".

Estas afirmaciones se encuentran entre las peores hipótesis y, con toda seguridad, no son aplicables a todos los casos. Sin embargo, es muy posible un resultado semejante si el niño sufre cierta "violencia verbal" prolongada en el tiempo.

Al mismo tiempo, no es educativo dejar pasar siempre las trastadas de nuestros hijos. Y, además, en un ambiente familiar sereno, el hecho de levantar la voz de vez en cuando no genera ningún tipo de daño. Por el contrario, podría incluso resultar útil.

En conclusión, si regañas a tu hijo, la reprimenda nunca debe transformarse en un abuso emocional. El objetivo de reñir al niño debe ser educarlo, que aprenda y rectifique.
Por este motivo, las regañinas deben ser constructivas, correctivas y fomentar la reflexión del pequeño (en la medida de lo posible, según su edad, claro).
Regañar a tiempo puede ser beneficioso, pero siempre de forma controlada.
Cómo influyen en el aspecto emocional

Los caprichos, la desobediencia, las peleas entre hermanos y los actos de rebeldía suelen ser la principal causa de las regañinas por parte de los padres. Pero, ¿de qué forma influyen los reproches de los padres en el estado emocional de los pequeños? ¿Tienen una función positiva o negativa?

Según los resultados de algunos estudios llevados a cabo en Estados Unidos, realizados con varias muestras de familias, si los padres regañan con una cierta violencia, pueden influir negativamente en el aspecto emocional del niño, así como repercutir en sus relaciones con los demás cuando llegue a la edad adulta.

Si bien muchos padres consideran que el hecho de regañar al niño va estrechamente ligado a la crianza y la educación de los hijos, es necesario que aprendan a no excederse en el tono. Regañar a un niño con un tono alterado, con insultos y humillaciones, podría desencadenar con el tiempo formas de depresión, falta de autoestima y derivar incluso en comportamientos violentos.
LOS RESULTADOS DE LAS REGAÑINAS
No todos los niños reaccionan del mismo modo a las regañinas de los adultos. La reacción emocional del pequeño no sólo depende de su carácter, sino también del tono y de la frecuencia con la que se le regaña.

• Precisamente, la diferencia está en cómo se levanta la voz. Lo que interfiere en el desarrollo emocional no es el regaño en sí, sino la violencia infligida en las palabras dichas.


• Regañar es normal, pero levantar la voz de forma equivocada da un mal ejemplo a los niños, y podría incluso repercutir en sus futuras relaciones sociales.

• Según el director del Family Research Laboratory de la Universidad de Hampshire, "regañar a los niños influye en las relaciones familiares y, más adelante, también en otros tipos de relaciones sociales, porque su carácter tendrá una fuerte inclinación a la agresión física". Ésta se encuentra entre las peores hipótesis y, con toda seguridad, no es aplicable a todos los casos. De hecho, un resultado semejante puede ser el fruto de una violencia verbal prolongada en el tiempo.

• Por estos motivos, teniendo en cuenta que no es educativo dejar pasar siempre las trastadas de nuestros hijos, no es menos cierto que, en el ámbito de un ambiente familiar sereno, el hecho de levantar la voz de vez en cuando no genera ningún tipo de daño. Por el contrario, podría incluso resultar útil.

En conclusión, si regañas a tu hijo, procura que la reprimenda no se transforme en un abuso emocional.

Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com