La piel de los niños es mucho más delicada y sensible que la de los adultos: está menos protegida por la película hidrolipídica (película de agua y grasa que protege la piel de los agentes externos) y el proceso de producción de melanina se activa menos rápidamente. Además, la capacidad inmunitaria de los pequeños aún está en fase de desarrollo; las células de defensa que se encuentran en las capas más profundas de la piel sólo conseguirán funcionar bien en torno al segundo año de edad. La piel de los pequeños está, por tanto, expuesta al riesgo de una "sobredosis" de sol, por lo que hay que utilizar productos solares adecuados y controlar el tiempo de exposición al sol.
QUÉ HACEN LOS RAYOS SOLARES
El sol produce rayos de distintos tipos que tienen efectos diferentes:
• Los ultravioletas: estimulan la producción de melanina, que es un pigmento que oscurece la epidermis y que la defiende de posibles daños. Los UVB se paran en la superficie cutánea y son responsables de los eritemas. Los UVA, por el contrario, llegan hasta la capa más profunda de la piel, dejando efectos visibles que pueden provocar daños celulares.
• Los infrarrojos: calientan la piel y aumentan el riesgo de quemaduras, empeorando los daños de los rayos ultravioletas.
Es indispensable, como ya se ha dicho, una alta protección. Recuerda, sin embargo, que el sol es un valioso aliado para el crecimiento, pues favorece la síntesis de vitamina D, esencial para el desarrollo de los huesos de los más pequeños. Por tanto... ¡Felices vacaciones, pero con algunas precauciones!
¿CUÁNDO Y CÓMO EXPONER AL NIÑO AL SOL?
• Hasta los dos años de edad, lleva al niño a la playa a primeras horas de la mañana y a últimas horas de la tarde. Evita las horas en las que el sol más aprieta, es decir, de las 12 a las 16 horas.
• Durante los primeros días, el niño siempre debe llevar una camiseta y un gorrito de algodón.
• Cuando estéis en la playa, haz que se siente sobre una toalla y no sobre la arena, que refleja los rayos solares.
• Mientras juega, procura que el niño esté debajo de una sombrilla, pues los rayos solares llegan igual pero en menor cantidad.
• Protégele siempre con un producto solar específico para niños, que tenga un factor de protección de 20 (estándar europeo) o más, y que garantice la defensa de los rayos, ya sean UVA o UVB.
• Renueva la aplicación cada dos horas, más o menos, y siempre que el niño se bañe (incluso en el caso de que los productos sean "waterproof").
• Protege los labios del niño con un "stick" de pantalla total.
• Dale de beber cada dos horas, más o menos, agua mineral o zumo de fruta diluido, con el fin de reintegrar las sales minerales perdidas con el sudor.
LOS PRODUCTOS SOLARES
• El producto a elegir puede ser específico para niños o también para adultos; lo importante es que sea de Alta Protección (sobre la etiqueta encontrarás las siglas AP).
• Los productos solares protegen porque contienen sustancias reflectantes, los filtros físicos, y sustancias que absorben el contenido de los rayos solares, los filtros químicos. Para los niños es obligatorio elegir un producto con un alto factor de protección, para después pasar gradualmente, y según la reacción de la piel, a otros factores más bajos.
• También debes recordar hidratar la piel del pequeño antes y después de la exposición, utilizando, respectivamente, una crema hidratante y una crema para después del sol específicas para niños.
• Para mayor practicidad, puedes elegir productos solares de consistencia más ligera, como leches o fluidos. Evita, sin embargo, los productos en cuya composición figure el alcohol, que puede irritar la piel de los niños.
• Para finalizar, a la hora de bañarle, ten en cuenta que su piel, ya delicada, se deshidrata posteriormente por el efecto del sol, por lo que debes preferir los jabones o geles oleosos y no agresivos, con un pH neutro.
¿QUÉ ES EL FOTOTIPO?
¿Tu hijo es rubio y con los ojos claros? ¿O bien tiene la piel y los ojos oscuros? La sensibilidad de su piel a los rayos ultravioletas está determinada por factores genéticos y la pertenencia a un fototipo o a otro indica el grado.
Los fototipos 1 y 2 agrupan a las personas con la piel blanca y sensible (también con pecas), el pelo rubio y los ojos claros. Quien pertenece a esta categoría tiene dificultades para ponerse moreno y suele quemarse muy fácilmente.
Los fototipos 3 y 4 se caracterizan por tener una piel más morena, los ojos oscuros y el pelo de color castaño o negro. Las personas que pertenecen a estos fototipos se ponen morenos sin problemas y raramente se queman.
Es importante recordar, sin embargo, que estas subdivisiones son válidas para los adultos y para los niños un poco más mayores. Para los más pequeños, la prudencia nunca es demasiada. Por este motivo, también un niño con la piel oscura debe ser protegido como si perteneciese al fototipo 1.
Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com
Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...
Al Novembre de 2007 el Consell Comarcal de
viernes, 14 de enero de 2011
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