La dermatitis atópica o eccema atópico es uno de los trastornos más corrientes de la piel del niño. De hecho, el porcentaje de niños que la padecen se ha duplicado a lo largo de los últimos 30 años, afectando a un 10-15 por ciento de la población infantil de todo el mundo. No obstante, el número de casos graves ha disminuido, debido a que las familias prestan una mayor atención al trastorno, lo cual permite tratarlo de forma precoz.
La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, provocada por una exagerada sensibilidad a agentes presentes en el ambiente, que normalmente son inofensivos. Se llama atópica para distinguirla de la dermatitis alérgica por contacto, que se diferencia porque la piel, sana en condiciones normales, enferma cuando se expone a determinados alergenos. Se trata de un trastorno que no tiene curación. No obstante, en el 70 por ciento de los casos deja de manifestarse a partir de la adolescencia.
Conozcamos, a continuación, cuáles son las causas principales que la originan, los síntomas característicos, así como las terapias más adecuadas para combatirla de forma eficaz.
¿POR QUÉ APARECE?
Las causas que originan la dermatitis atópica pueden ser muy diversas:
• Genéticas: parece ser que la familia es el factor de riesgo más importante. Cuanto mayor es el número de familiares directos afectados por dermatitis atópica, más probabilidades hay de padecer esta enfermedad que, según parece, se transmite, sobre todo, por vía materna.
• Irritantes: debido a lavados demasiado frecuentes y efectuados con detergentes que contienen sustancias irritantes.
• Emocionales: la emotividad, la angustia o el estrés del niño influyen en el desarrollo de esta enfermedad.
¿CÓMO SE MANIFIESTA?
La dermatitis atópica suele manifestarse por primera vez durante la infancia, normalmente antes de los dos años. Se caracteriza por una evolución en forma de brotes o períodos de empeoramiento, que se pueden producir durante años o, incluso, durante toda la vida. Los síntomas son muy precisos:
• La piel se presenta seca y con zonas enrojecidas, en las que aparecen pequeñas vesículas.
• El niño sufre un prurito muy intenso y molesto, que hace que se rasque y, como consecuencia, se provoque lesiones.
• Con el tiempo, tiene lugar un engrosamiento de la piel, con la presencia de surcos evidentes.
• La dermatitis atópica puede ir acompañada de intolerancias alimentarias y enfermedades alérgicas. También puede provocar trastornos del sueño, ya que el prurito es especialmente intenso durante la noche, e infecciones, debidas a que el niño se rasca las lesiones.
* Según la edad del niño, el eccema puede afectar a distintas partes del cuerpo:
• Durante los primeros meses de vida,se localiza en el cuero cabelludo, en las mejillas y en las zonas de flexión de las extremidades.
• En un niño algo mayor (uno, dos o tres años), desaparecen parcialmente las afecciones de la cabeza y aparecen en los pliegues de los codos y de las rodillas.
DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO
• El diagnóstico de esta enfermedad puede realizarlo fácilmente el pediatra o el dermatólogo, simplemente observando la piel del niño y estudiando la historia familiar del pequeño, para averiguar si existen otros casos en la familia.
• Una vez se ha diagnosticado la dermatitis, se debe someter al niño a un control constante, efectuando visitas periódicas al pediatra o al dermatólogo. En los niños con eccemas graves, los controles deberán efectuarse incluso cada 15 días. En los que presentan formas leves, bastará con una o dos veces al año.
• Para tratar la dermatitis, se suelen utilizar los fármacos corticosteroides tópicos. No obstante, estos medicamentos presentan algunos efectos secundarios si se emplean de forma prolongada: por ejemplo, pueden provocar un adelgazamiento de la piel de la zona donde se aplican, estrías (marcas de rascado), aumento del número y del tamaño de las venas cutáneas, piel desigual y acné.
• Una buena alternativa a la cortisona son los inmunomoduladores. Se utilizan localmente y reducen la inflamación de la piel y el prurito, sin provocar los efectos secundarios propios de la cortisona.
• Para aliviar el prurito, se pueden administrar al niño antihistamínicos.
• Si se producen infecciones de la piel, se deberá recurrir a los antibióticos.
CUIDADOS BÁSICOS DIARIOS
La dermatitis atópica no tiene cura. Sin embargo, aparte del tratamiento médico, existen también unos cuidados básicos, que pueden reducir la aparición de los brotes de la enfermedad. He aquí algunas recomendaciones del Servei Català de la Salut:
• El baño debe realizarse una vez al día con agua tibia. Se debe secar al pequeño por presión, sin frotar y, a continuación, aplicarle una crema emoliente para favorecer la hidratación de la piel.
• Las uñas del niño deben estar siempre bien cortadas y limpias, para evitar posibles infecciones cuando el pequeño se rasque.
• La ropa que está en contacto con la piel debe ser de fibras naturales, como el algodón y el lino. Se deben evitar las prendas de lana, ya que pueden provocar picor.
• El calzado ha ser de cuero o tela, y debe permitir una correcta aireación. Es preferible que los calcetines sean de algodón o hilo, en lugar de nailon o lycra.
• Las habitaciones tienen que estar bien aireadas y no se debe abusar de la calefacción. El exceso de calor y los cambios bruscos de temperatura pueden desencadenar un nuevo brote de la enfermedad.
• Es mejor fregar que barrer, pues el polvo es un claro factor desencadenante. También se deben evitar las alfombras, moquetas, cortinas y, en general, todo lo que favorece la retención de polvo en las habitaciones.
Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com
Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...
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viernes, 14 de enero de 2011
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