Entre los niños más pequeñitos, la diarrea es un trastorno bastante frecuente que, muchas veces, es infravalorado por las mamás. Sin embargo, y especialmente si va acompañada de vómitos, la diarrea debe tratarse de forma adecuada, ya que, de lo contrario, puede constituir un verdadero problema para el niño.
• La diarrea consiste en una excesiva pérdida de líquidos a través de las heces, debido, normalmente, a la presencia de virus o bacterias en el intestino, que actúan provocando una inflamación. Como consecuencia, el aparato digestivo ya no puede absorber el agua de los alimentos y la elimina junto con las heces.
• Estos microorganismos también pueden estar presentes en el estómago, provocando vómitos y una posterior pérdida de líquidos. En este caso, se habla de una gastroenteritis.
• Cuando afecta a los niños, la diarrea debe vigilarse atentamente: el organismo de los pequeños contiene una cantidad de líquidos más elevada que el de los adultos y elimina el agua con mayor rapidez.
• Con la llegada del buen tiempo, disminuyen las infecciones de origen vírico, pero aumentan las bacterianas. Es el caso, por ejemplo, de la Salmonela, que se desarrolla en los alimentos cuando hace mucho calor.
Qué dieta debe seguir?
Para normalizar la situación, suele ser suficiente adoptar un régimen alimenticio adecuado:
• El principal problema de la diarrea es la deshidratación. Por esta razón, se debe dar de beber al niño con mucha frecuencia.
• Si el pequeño toma el pecho, debe seguir con la lactancia, aunque tenga diarrea.
• Es conveniente administrar al niño una dieta hídrica con sales minerales durante 8-12 horas. Es decir, se debería sustituir el agua, sobre todo al principio, por una solución hidroelectrolítica, que se adquiere en las farmacias.
• Si todo va bien, se podrá empezar con los alimentos sólidos, teniendo en cuenta los gustos y las preferencias del pequeño.
• Las dietas especiales resultan completamente inútiles. Conviene alimentar al niño de forma normal, aunque dejándose guiar por el sentido común: el arroz y las patatas son alimentos que se absorben con gran rapidez, mientras que otros más elaborados necesitan una larga digestión.
¿Cuándo acudir al pediatra?
• No se deben confundir las simples deposiciones de heces líquidas con la diarrea causada por una infección gastrointestinal. Las señales de alarma son:
- Más de siete u ocho deposiciones líquidas al día.
- Muestras de abatimiento y tristeza.
- Fuerte dolor abdominal.
- Vómitos repetidos (más de tres o cuatro episodios en pocas horas).
- Sangre en las heces.
• Ante estos signos, se debe llevar al niño al pediatra, quien prescribirá una solución de rehidratación oral y, en el caso de que la infección sea de tipo bacteriano, aconsejará un antibiótico apropiado, según la edad del pequeño. Por norma general, los síntomas suelen remitir al cabo de dos o tres días.
• Si el niño sufre una fuerte deshidratación, deberá internarse en un centro sanitario, donde se le aplicará el gota a gota de agua y electrólitos, como sodio y potasio, para rehidratarle lo más rápidamente posible.
• Sólo en los casos más graves, el pediatra aconsejará someter al niño a dos exámenes especiales, que consisten en un análisis de las heces, con el fin de detectar la presencia de bacterias o virus, y en un análisis de sangre, para comprobar la gravedad de la deshidratación.
Normas básicas de higiene:
Los verdaderos responsables de las infecciones intestinales suelen ser la falta de limpieza y los errores alimenticios. He aquí las reglas higiénicas básicas para la seguridad en la cocina recomendadas por la Organización Mundial de la Salud:
• Lava bien las verduras, consume leche pasteurizada y aves de corral frescas, que no hayan sido guardadas en el frigorífico durante varios días, o compradas congeladas.
• Cuece bien los alimentos, ya que sólo una cocción completa destruye los gérmenes de la carne. Todas las partes de las aves deben alcanzar una temperatura de 70 grados.
• Consume de inmediato los alimentos cocinados. Mientras se enfrían, los microbios se desarrollan, por lo que aumenta el peligro de infección.
• Conserva bien los alimentos cocidos. Hay que guardarlos en el frigorífico, o incluso en el congelador, si han de utilizarse pasadas más de cinco horas.
• Recalienta correctamente los alimentos ya cocidos, que deben calentarse a 70 grados para destruir los gérmenes.
• No guardes los alimentos crudos junto con los cocidos, pues los gérmenes del crudo pueden desarrollarse en el cocido.
• Siempre debes emplear utensilios distintos para los alimentos cocidos y los crudos.
• Lávate con frecuencia las manos, sobre todo después de haber tocado carne y pescados crudos.
• Limpia bien la cocina: los utensilios deben lavarse minuciosamente para eliminar los restos de comida; los paños de limpieza también deben cambiarse cada día.
• Cierra bien los alimentos, para evitar contactos con insectos u otro tipo de animales
Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com
Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...
Al Novembre de 2007 el Consell Comarcal de
viernes, 14 de enero de 2011
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