Entre los tres y los cinco años los niños y las niñas empiezan a descubrir su cuerpo. La masturbación infantil o el juego genital es un hecho sano y natural.
La exploración del propio cuerpo es una etapa específica del desarrollo infantil. Los niños juegan con su pene y lo comparan espontáneamente con el de sus compañeros. Las niñas se frotan contra un objeto o se exploran la vulva con las manos.
Muchas veces, los papás se sienten incómodos ante estos comportamientos porque los relacionan con un erotismo precoz. Nada más lejos de la realidad. No hay que confundir la necesidad del niño de conocer su propio cuerpo con las sensaciones eróticas que se experimentan al principio de la adolescencia. Al tocarse los genitales, los niños pueden llegar a tener una erección. En el caso de las niñas, el clítoris y la mucosa vaginal externa se enrojece. No obstante, en ningún caso experimentan un placer comparable con el que sienten los adultos. Por ello, no se puede hablar de masturbación propiamente dicha, sino más bien de “juego genital”.
Ante un niño que se toca, los adultos suelen reaccionar intentando distraerle, permaneciendo indiferentes o sancionando con prohibiciones o castigos. Estas actitudes no funcionan. Te explicamos por qué.
• Distraer al niño o disimular. Cuando el niño descubre algo nuevo, enseguida intenta comunicarlo a sus padres. Un día, el niño descubre placer al tocarse los genitales y se dirige a sus padres, pero, en esta ocasión, reaccionan avergonzados o disimulando. Si se disimula o se intenta distraer al niño, éste se siente confundido e insatisfecho porque no recibe respuesta, por lo que puede recurrir a mostrar su nuevo descubrimiento a los demás como forma de llamar la atención y obtener una respuesta.
• Sancionar. Ante la desaprobación o el castigo que sigue a la exploración del propio cuerpo, el niño se queda desorientado: por una parte, descubre que sus genitales le producen sensaciones agradables, pero, al mismo tiempo, se da cuenta de que suscitan disgusto en sus padres. El pequeño puede pensar que en su cuerpo y en sí mismo hay algo malo.
Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com
Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...
Al Novembre de 2007 el Consell Comarcal de
viernes, 14 de enero de 2011
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