Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...


Al Novembre de 2007 el Consell Comarcal de la Cerdanya va iniciar el Projecte JUGA AMB MI en el que hi participen famílies de diferents pobles de la Cerdanya que ens acompanyen en les sessions que tenen lloc a Alp, Bellver, Llívia i Puigcerdà.

JUGA AMB MI és un espai familiar d’acompanyament en la criança per a pares i mares amb nens i nenes de 6 mesos fins a 3 anys.

viernes, 14 de enero de 2011

HABLAR AL NIÑO DE LA MUERTE, LAS ENFERMEDADES, EL PARO…

Javier Urra, psicólogo y Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid entre 1996 y 2001, nos habla de cómo educar a nuestros hijos para que sean capaces de afrontar las adversidades de la vida. Fortalece a tu hijo, su último libro, trata de ser una guía para que los padres sean capaces de educar en la fortaleza a sus pequeños.

Su último libro se titula Fortalece a tu hijo, una guía para afrontar las adversidades de la vida. ¿Cree que los niños de hoy en día no están preparados para superar las adversidades de la vida?
Estoy seguro de que no están preparados. Pero no es culpa de los niños, es culpa de los adultos que, desde el cariño y el amor a sus hijos, los sobreprotegen. Existe una idea de que el niño no sufra. Antes que nosotros, ha habido psicólogos y pedagogos que se han equivocado mucho diciendo que había que callar cosas a los niños para evitar el trauma. Por ejemplo, se ha muerto la abuela, el niño tiene 9 años y los padres se preguntan: ¿lo llevamos al funeral? Naturalmente, el niño debe ir al funeral de su abuelo. Por supuesto que, si va, va a llorar y mucho, pero debe ir igualmente, porque tiene todo el derecho a llorar la pérdida de su abuelo y porque llorar es terapéutico. No podemos ocultarle la realidad. La vida es eso. El niño tiene que saber que la vida tiene momentos espectaculares, otros, aburridos, otros, nostálgicos, y otros, duros.
Hay que enseñar a los niños a manejarse en la duda, a manejarse en el conflicto, a manejarse en la ruptura, porque todo es parte de la vida.
¿Tenemos que llevar a un niño de 10 años a un hospital? Sí, claro. ¿Para qué? Para que vea que hay muchos niños enfermos. El niño aprenderá a saber lo que es importante. Tener salud es algo importante, porque somos vulnerables y no hay ninguna garantía de que mañana vayamos a estar bien.
Si al niño lo metes en una urna de cristal, cuando las cosas se pongan difíciles, será como el cristal, que es muy duro, pero muy frágil. Con un golpe, acaba rompiéndose.
Hay que transmitir a nuestros hijos que somos vulnerables, pero, ante una desgracia o un impacto vital, tenemos armas para readaptarnos a la nueva situación. Contar con esas armas no va a evitarles sufrir. Es decir, van a recibir la bofetada igual, pero tendrán más posibilidades de salir adelante.
¿Cómo se le explica la muerte a un niño de 6 ó 7 años?
Creo que todo niño debe tener una mascota. Puede ser un perro o puede ser una tortuguita. Con una mascota, el niño aprende que hay que cuidarla, que hay que darle de comer, que hay que darle cariño, que, a veces, una mascota se pone enferma y llega un día en que se muere.
Si se rompe el móvil o cualquier otra cosa, el papá va y compra otro. Cuando se te muere una mascota, no vale decir: "Voy y me compro otro".
El niño se va a dar cuenta que entre él y la mascota hay un vínculo que no se puede reproducir comprando otra mascota. Ese animal es único. La pérdida forma parte de la vida. Hay que comprender que a veces una persona desaparece. ¿Cómo contarlo? Pues para eso están los cuentos, las películas, los materiales didácticos, y nuestra propia experiencia. Muchas veces, los niños callan y piensan, no se atreven a hacer preguntas, pero captan. Lo que no se puede o no se debe hacer es decir: “El abuelito se quedó dormido”, porque al niño lo confundimos y piensa: "¡¿A ver si me voy a quedar dormido yo?!".

-¿Cómo se educa a un niño para que sea una persona fuerte?
Lo primero es evitar caer en la dinámica de “dejar hacer”. El “dejar hacer” es el peor sistema educativo que existe. Un niño necesita pautas. Cuando le cuentas un cuento, al día siguiente, te pide que se lo cuentes igual que el día anterior. No quiere que le cambies las palabras porque necesita tener límites. Necesita unos horarios para irse a la cama, aunque sea para saltárselos. Necesita estar estructurado, sino se libertiza.
Hay que educar en los valores fuertes: la lealtad, el compromiso, lo humilde, lo sencillo, la compasión, el perdón…
Creo que hay que feminizar la sociedad, no afeminar, feminizar, hacerla más sensible. La portada del libro es así porque yo pedí que pusieran un hombre con un hijo. Al ver la palabra fortaleza unida a la imagen de un padre con su hijo, se puede entender que lo que quiere es muscular a su hijo, y es así, pero muscular emocionalmente. Muscular en lo sensible, en la sonrisa, en relativizar... Hacer un niño más elástico, más flexible, le dará una vida donde las bofetadas, que las va a recibir, no van a hundirle. Hay que poner a los hijos de cara a la realidad, porque los queremos.

¿Qué les diría a todas esas madres que tienen un niño de seis años y dicen: “Lo siento, no puedo con mi hijo”?
La expresión “no puedo con mi hijo” es inaceptable. Es una frase impotente y lo terrible es que hay madres y padres que la dicen delante del niño. Te dicen: “Yo es que ya no puedo con este niño”. Eso no se puede decir, porque no se puede pensar, ¿cómo no vas a poder siendo un adulto? Si tiene una rabieta, que no la gane. Que esté llorando toda la tarde, si quiere estarlo. Pero ese pulso lo vamos a ganar nosotros como adultos. El niño se tiene que dar cuenta de que da igual tirarse tres minutos que 32 horas llorando, porque va a conseguir lo mismo. "He dicho que no voy a comprar eso y no lo voy a comprar". Una vez que el niño ve que con el chantaje de la rabieta no consigue lo que quiere, estamos en el buen camino.
Javier Urra, nos señala en su libro Fortalece a tu hijo algunas de las películas que nos pueden ayudar a educar a nuestros hijos. Con las películas, también se enseñan valores. La muerte, la amistad, la superación personal... El Rey León es una de ellas.
La educación no sólo se recibe de los padres. Las actividades que realizan los pequeños, los juegos, las películas... con todo, aprenden valores que los ayudan a formarse como personas. El psicólogo Javier Urra en su libro Fortalece a tu hijo nos señala algunas películas que ayudarán a nuetros hijos a aprender valores que los formarán como personas. El Rey León es una de ellas. No se trata sólo de una película infantil de dibujos animados. El argumento, los personajes y sus decisiones son el reflejo de la vida real.

Según Javier Urra, viendo el Rey León tu hijo aprenderá a aceptar y entender situaciones como la muerte. Los niños aprenderán que deben asumir las consecuencias de sus actos, por pequeños que sean y que los problemas nunca se solucionan huyendo. El pequeño aprenderá la importancia de ser uno mismo, pase lo que pase y verá que el dolor se puede aceptar y superar.
PRINCIPIOS PARA EDUCAR PARA LA FORTALEZA
El psicólogo y escritor Bernabé Tierno nos habla de cómo educar a nuestros hijos en la fortaleza. Nos da las claves para que los niños crezcan como personas fuertes.
Bernabé Tierno, psicólogo y escritor, nos habla de cómo educar a nuestros hijos para que crezcan como personas fuertes. Nos da algunos principios-claves:
Siempre que un niño sea capaz de hacer algo por sí mismo, démosle la oportunidad de hacerlo y mejorarlo, y motivémosle con nuestras palabras animosas, felicitándole por su habilidad y esfuerzo.

Ante sus vacilaciones y dudas, sonriámosle, al tiempo que le decimos con firmeza y entusiasmo: "Tú puedes, cariño. Y, si no lo consigues la primera vez, no pasa nada: yo tampoco consigo las cosas siempre al primer intento".

Es normal que cualquier niño pretenda lograrlo todo al instante. Si le apetece un "chup chup", lo exige "ahora". Pues bien, lo mejor para enseñarle a desarrollar su capacidad de resistencia a las frustraciones y saber esperar es no darle nunca lo que pide al instante. Se le puede decir, por ejemplo:"Ahora estamos haciendo esto y tenemos que esperar un rato para darte lo que pides. Me encanta que aprendas a esperar hasta ese momento y comportarte como el niño listo y mayor que ya eres". Por más que el niño rabie y patalee, seamos firmes y acostumbrémosle a no recibir lo que pide de inmedato. Le haremos un bien increíble con ese entrenamiento en saber esperar y no satisfacer de inmediato sus caprichos y deseos.

Ante las llantinas del pequeño, las constantes llamadas de atención, la manipulación del adulto y el hecho de "montar el pollo" cuando sabe que más molesta a papá y a mamá, debemos dejarle siempre claro que no se va a salir con la suya, pero siempre manteniendo una actitud calmada, reposada, controlada y sin dejarse contagiar por la tensión que el niño pretende provocar en nosotros. Si sabemos resistir a sus llantos y provocaciones, el niño comprobará que su conducta caprichosa no le reporta ningún beneficio.

Conviene reforzar, premiar y alabar al niño cuando manifieste una conducta razonable, de cierto acto de control, educada, pacífica, generosa, comprensiva, esforzada, de saber compartir...

Es importante contagiar al niño el buen humor, el entusiasmo y las emocione positivas en general: "los ejemplos arrastran". Cuando algo no sale bien del todo o no sucede como el pequeño esperaba, es bueno enseñarle a reírse de sí mismo, a intentarlo de nuevo con alegría y a no desesperarse.

Ensamblemos siempre la fortaleza con el júbilo. Como decía Emerson: "La fortaleza es inseparable del júbilo, ya que la persistencia en la acción genera una especie de endorfinas psíquicas que, por un lado equilibran y proporcionan paz y serenidad de espíritu, y, por otro, producen euforia, alegría y entusiasmo".

El mejor regalo que podemos hacer a nuestros hijos es hacerles fuertes desde niños, al mismo tiempo que les queremos con todo el cariño. En mi caso, perdone el lector esta libertad que me tome, la actitud de mis padres y el hecho de tener que valerme por mi mismo a temprana edad, por la situación de carencia en mi infancia, potenció mi fortaleza; y lo mejor que he hecho con mis propios hijos es hacerles muy fuertes, responsables y esforzados. Esto es lo que te sugiero y lo que me permito aconsejarte, ya que tienes en tus manos la masa blanda de la personalidad de ese niño, que es tu vida y a quien tanto quieres. Hazle fuerte, esforzado y bondadoso. En definitiva, prepárale para una vida que será tan difícil o más que la que tú vives ahora.

Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com

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