El brillo de una pequeña moneda caída sobre la alfombra, los frascos de detergentes que parecen bolos para jugar, las medicinas coloreadas de la mesita de noche que son como caramelos... Para tu hijo, el ambiente doméstico presenta muchos atractivos y los números hablan con claridad: durante los cinco primeros años de edad más del 50 por ciento de los accidentes se producen entre las paredes domésticas.
¿Cómo enfrentarse a ellos? En primer lugar, no hay que perder la calma, evaluar los daños sufridos por el pequeño y actuar con rapidez, siguiendo las normas de primeros auxilios.
• MORDISCOS Y ARAÑAZOS
En el caso de que tengas un perro o un gato en casa, puede que, sin querer, éste arañe o muerda al pequeño. Aunque el animal haya sido vacunado, las bacterias que hay en la saliva pueden infectar la herida.
- ¿Qué hay que hacer?
Enjuagar la herida con abundante agua y limpiarla bien. Taponarla con una gasa esterilizada y, si sangra abundantemente, mantener la parte herida más elevada que el corazón. Es el médico quien debe decidir si conviene administrar un antibiótico o una vacuna contra la rabia o el tétanos.
- ¿Qué debe evitarse?
Las pomadas antibacterianas, porque al tapar la herida se puede favorecer la proliferación de los microorganismos contenidos en la saliva.
• CORTES Y HERIDAS
Se resuelven fácilmente, siempre que se haya administrado al niño la vacuna antitetánica y sus correspondientes dosis de recuerdo.
- ¿Qué hay que hacer?
Limpiar la herida con agua y una gasa esterilizada. Los cortes superficiales se desinfectan y después se protegen con gasa y esparadrapo. En caso de abrasión, hay que utilizar vaselina para evitar que se forme una costra dura. Si el corte es profundo y sangra abundantemente, hay que hacer presión utilizando una gasa esterilizada enrollada y, después, hay que llevar al niño a un centro de urgencias.
- ¿Qué debe evitarse?
Desinfectar la herida con algodón hidrófilo y hacer nudos demasiado apretados más arriba de la herida, que bloquearían la circulación.
• SANGRE EN LA NARIZ
El tabique nasal tiene una mucosa muy vascularizada que, si se rompe, puede sangrar muy fácilmente.
- ¿Qué hay que hacer?
Coger la nariz del niño entre el pulgar y el índice, y apretar fuertemente durante algunos minutos hasta conseguir que el flujo se detenga.
- ¿Qué debe evitarse?
No hay que flexionar hacia atrás la cabeza del pequeño, porque podría tragar sangre, y no introducir algodón hemostático en los agujeros de la nariz para parar la hemorragia.
• QUEMADURAS
En estos casos, es fundamental intervenir cuanto antes.
- ¿Qué hay que hacer?
Poner la quemadura bajo un chorro de agua fría y, si es muy extensa, aplicar un paño limpio mojado. La ropa sólo hay que quitarla después de haberla mojado y con cuidado. En el caso de quemaduras en los brazos y en las piernas, éstos deben mantenerse más elevados que el corazón para evitar que se hinchen.
- ¿Qué debe evitarse?
No se han de perforar las ampollas para evitar el riesgo de que se produzcan infecciones, quitar la piel quemada o aplicar remedios caseros (aceite, clara de huevo, etc.), porque podrían aumentar el riesgo de infecciones.
• GOLPES EN LA CABEZA
Si el pequeño se cae desde una altura inferior a un metro, casi nunca es motivo de preocupación. Si pierde el conocimiento, se le ha de llevar a un servicio de urgencias. Una buena señal es que no vomite ni palidezca, aunque llore a causa del dolor y del susto.
- ¿Qué hay que hacer?
La aplicación de hielo reduce la hinchazón y bloquea la formación del hematoma.
- ¿Qué debe evitarse?
Se puede dejar de controlar al pequeño si 24 horas después de producido el accidente no se ha presentado ningún síntoma alarmante (fuerte somnolencia o vómitos repetidos).
• AHOGAMIENTO
Es uno de los accidentes más corrientes.
- ¿Qué hay que hacer?
Si el pequeño tiene menos de un año, hay que sentarse manteniéndole boca abajo e inclinado hacia delante, sosteniéndole la cabeza con el antebrazo. Después, hay que propinarle unos golpecitos entre las paletillas. Si no vuelve a respirar, será mejor darle la vuelta, apoyarlo en una superficie rígida y presionar cuatro veces en el centro del tórax. Si el niño tiene más de un año, es preferible la llamada maniobra de Heimlich, que consiste en tener al pequeño boca arriba encima de una superficie rígida, apoyar las manos una encima de la otra entre el esternón y el ombligo, y empujar unas diez veces en dirección al tórax. En niños más mayorcitos, esta maniobra se practica abrazando por detrás, con el niño de pie, el tronco, y realizando las compresiones de la misma manera. Sólo si con estas maniobras no se obtiene ningún resultado, se abrirá la boca del pequeño procurando descubrir el cuerpo extraño y eliminarlo. Mientras, lo mejor será llamar a la ambulancia.
- ¿Qué debe evitarse? No hay que introducirle un dedo en la boca a ciegas, porque se podría provocar una obstrucción aún más grave.
• INTRODUCCIÓN DE OBJETOS EN LA NARIZ Y EL OÍDO
También suele ser uno de los accidentes más frecuentes.
- ¿Qué hay que hacer?
Sólo en el caso de que el objeto sea perfectamente visible, se puede intentar sacarlo con unas pinzas. Si se ha bloqueado en el conducto auditivo, hay que inclinar la cabeza del niño hacia el lado del oído afectado y zarandearlo delicadamente.
- ¿Qué debe evitarse? De no obtener resultados, hay que renunciar y es necesaria la intervención del médico.
Ingestión de medicamentos
He aquí una lista de los medicamentos más corrientes, subdivididos de acuerdo con su nivel de riesgo. Para mayor precaución puede anotarse en el envase de cada fármaco su grado de toxicidad y, para evitar alarmas inútiles y valorar correctamente lo ocurrido, debemos telefonear al Instituto Nacional de Toxicología (en Madrid, Tel. 91 562 04 20; en Barcelona, Tel. 93 317 40 61; y en Sevilla, Tel. 95 437 12 33).
FÁRMACOS DE TOXICIDAD DÉBIL
Son la mayoría de antibióticos y quimioterápicos (salvo algunas excepciones, como la isoniacida, que sólo se emplea para combatir la tuberculosis), complementos vitamínicos, mucolíticos, cortisónicos (en cantidades no elevadas), desinfectantes de la cavidad oral, antiácidos, antiflatulentos, laxantes, vasoprotectores (como los bioflavónidos), antimicóticos, antibacterianos tópicos, pomadas emolientes y protectoras y anovulatorios.
¿Cómo hay que actuar si los ingiere?
La intervención del médico no es indispensable, excepto si el niño ha ingerido una dosis muy elevada durante varios días seguidos. Si el pequeño tiene más de seis meses, se le puede administrar carbón vegetal activado en polvo (de venta en farmacias).
FÁRMACOS DE TOXICIDAD MEDIA
Son el paracetamol, ácido acetilsalicílico, antidepresivos modernos, antihistamínicos, espasmolíticos, benzodiacepinas, ácido bórico (desinfectante cutáneo), antihipertensores, anticoagulantes dicumarólicos, diuréticos, integradores del hierro, productos a base de flúor para la prevención de la caries, desinfectantes cutáneos a base de mercurio, nitroderivados (medicamentos para la angina de pecho), sedantes "centrales" de la tos, fármacos antiulcerosos (Anti H2, inhibidores de la bomba protónica), antieméticos, antidiarreicos y hormonas tiroideas.
¿Cómo hay que actuar si los ingiere?
Normalmente, suelen bastar unas pocas horas de observación en régimen de hospitalización para comprobar la ausencia o la desaparición de los posibles síntomas. Si, en cambio, el niño ha ingerido todo un frasco entero de paracetamol o de aspirina, se debe acudir inmediatamente al centro de urgencias pediátrico más cercano para proceder a su rápida intervención.
FÁRMACOS DE TOXICIDAD ELEVADA
Son algunos tipos de antidepresivos, antirrítmicos, broncodilatadores, carbamacepina (es decir, antidepresivo, antiepiléptico), digital, colquina (antigotoso). También algunos tipos de antidiabéticos orales, antiepilépticos, sedantes "mayores" (los neurolépticos), anorexizantes (anfetamínicos), antihipertensores, antimaláricos, barbitúricos.
¿Cómo hay que actuar si los ingiere?
Conviene ir cuanto antes a un hospital, pues estos fármacos pueden causar tRastornos graves en el organismo.
¿Qué no debe faltar en su botiquín?
Aquí tienes una lista de todo lo que debe contener el botiquín de tu hijo para poder hacer frente a cualquier emergencia.
• Gasas estériles, desinfectantes que no irriten ni molesten y apósitos de distintos formatos, para poder hacer frente a posibles cortes o raspaduras.
• Un "spray" calmante que enfríe la zona afectada, en caso de abrasiones o quemaduras, y gasas engrasadas, que aceleran la curación de las heridas y que no se pegan a la piel.
• Bolsas de hielo específicas que se aplican en caso de contusiones, ya preparadas para su rápido empleo.
• Un termómetro. Los de cristal están constituidos por una pequeña columna graduada que contiene mercurio. Permite la toma rectal (en el culito), axilar e inguinal. Los digitales electrónicos de cristales líquidos están provistos de una pequeña pantalla sobre la que aparece la temperatura del niño. Permite un empleo rectal, inguinal y axilar. La tira de plástico de cristales líquidos se apoya en la frente y, al cabo de escasos segundos, aparecen las cifras con la temperatura. El termómetro timpánico instantáneo se coloca en el conducto auditivo del niño y, en unos segundos, proporciona la temperatura del niño.
• Por lo que se refiere a los medicamentos, es útil tener siempre en el botiquín del niño antipiréticos, para rebajar la fiebre, analgésicos, en caso de fuertes y repentinos dolores, antieméticos, que son fármacos contra el vómito, antibióticos y sulfamidas, para curar y prevenir las infecciones bacterianas, y calmantes para la tos.
Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com
Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...
Al Novembre de 2007 el Consell Comarcal de
viernes, 14 de enero de 2011
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