Entre el cuarto y sexto mes de vida, mamás y niños inician juntos una nueva aventura: la introducción de los primeros alimentos distintos a la leche, es decir, el paso de la leche a una alimentación más variada, distinta en cuanto al sabor y a la consistencia. Son muchas las dificultades que el pequeño tiene que afrontar en esta etapa, sobre todo si coincide con el verano: con el calor, el niño tiene menos apetito y es probable que, con frecuencia, rechace el alimento.
¿Comerá bastante? ¿Crecerá sano? Éstas son algunas de las dudas que suelen aparecer en muchas mamás. Sin embargo, no hay por qué preocuparse demasiado. Con un poco de paciencia y de atención a algunas reglas fundamentales, es suficiente para superar las dificultades y garantizar al pequeño todos los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo y crecimiento.
Veamos cuáles son las principales etapas del destete, prestando una atención especial a la calidad de los alimentos más que a la cantidad.
CUÁNDO Y CÓMO EMPEZAR
La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna de forma exclusiva hasta el sexto mes de vida del pequeño. Incluso si el niño es alimentado con leche de fórmula, el mejor momento para iniciar la introducción de nuevos alimentos, según la mayor parte de los expertos, es después de los seis meses: la precaución de no adelantar este momento contribuye a evitar posibles reacciones alérgicas en edad precoz.
Lo importante es tener presente que la introducción de nuevos alimentos siempre requiere gradualidad. Es necesario, por tanto, empezar con pequeñas cantidades y dejar pasar un intervalo de tiempo suficiente (al menos, un par de días) antes de pasar a otro alimento. ¿Por qué?
• Es más fácil identificar la causa de posibles reacciones alérgicas.
• Actuar con gradualidad permite al niño conocer y aceptar los nuevos sabores sin forzarle inútilmente.
• Es correcta una dieta variada, pero el niño necesita tiempo para "digerir" las novedades. Sus ritmos y gustos son diversos a los de los adultos y es preferible ofrecerle durante algunos días los mismos alimentos, dejándole tiempo para asimilarlos, antes que variar continuamente sus comidas.
5-6 MESES: SUS PRIMERAS PAPILLAS ( CON RECETA DE CREMA DE VERDURAS)
¿Con qué alimentos conviene iniciar el destete?
• En general, se empieza con las frutas (en puré) o con las verduras más dulces y no demasiado ricas en fibra, como las zanahorias, las patatas y los calabacines, que normalmente suelen ser bien aceptados por el niño.
• Es mejor añadir a los primeros purés de verduras papillas de cereales sin gluten (arroz y maíz), para evitar el riesgo de falta de hierro.
• En las primeras fases del destete, las papillas y los purés deben ser muy fluidos. La primera papilla puede consistir en un puré muy fino y diluido de zanahorias y patatas (hervidas o cocidas al vapor), condimentado con un poquito de aceite de oliva virgen.
• Las siguientes papillas pueden enriquecerse con otras verduras, como las judías verdes. Si no se manifiestan problemas de alergias, y al niño le gustan las verduras que se le ofrecen, se puede llegar a componer una pequeña menestra en el transcurso de unas 4 ó 5 semanas.
• La fruta se debe ofrecer finamente triturada. Para empezar, son aconsejables la manzana, la pera y el plátano. Algunas frutas estivales, como los melocotones y los albaricoques, también son una buena opción.
• Durante el primer mes de destete, es suficiente con dar al niño una papilla al día, y mantener la leche para el resto de las comidas. Además, el puré de una sola verdura no es muy nutritivo y es posible que, poco después de haberlo tomado, el pequeño pida leche: no hay ninguna razón para no dársela.
• Mejor evitar añadir sal a las papillas. Con el tiempo, el niño ya tendrá la oportunidad de irla probando. De lo contrario, podría manifestar, desde muy pequeño, una mayor inclinación a los alimentos salados.
Crema de verduras
En la primera fase del destete, los purés deben ser cremosos y no demasiado densos. Después, ya podrás ir aumentando la consistencia, pero sin exagerar. Para empezar, he aquí una buena crema de verduras.
Ingredientes para dos raciones: 150 gramos de patata (se puede sustituir por calabaza), 150 gramos de zanahoria, 50 gramos de calabacín y aceite de oliva virgen (dos cucharadas).
Elaboración:
• Vacía la calabaza y córtala a daditos. Quita la piel a las zanahorias y córtalas a rodajas. Elimina los hilos de las judías verdes y córtalas a trocitos.
• Introdúcelo todo en una cazuela y añade medio vaso de agua mineral.
• Cuécelo a fuego lento durante 30 minutos. Pasa todos los ingredientes por la batidora y añade aceite de oliva virgen crudo. Si el puré queda muy espeso, es mejor añadir algunas cucharadas de agua y volver a calentar durante algunos minutos más.
6-7 MESES: VÍA LIBRE A LOS NUEVOS CEREALES
Una vez que el niño demuestra que le gusta el puré de verduras y las papillas con harina de cereales sin gluten, se pueden añadir pequeñas cantidades de nuevos cereales.
• Antes de los seis meses, no hay que darle alimentos que contengan gluten, para evitar posibles reacciones de intolerancia. Por ello, es mejor ofrecerle cereales como el arroz, el maíz y la tapioca, y dejar el trigo y sus derivados para cuando el pequeño tenga unos seis ó siete meses.
• Para empezar, bastarán un par de cucharaditas añadidas al biberón de leche de continuación. Después de los primeros ensayos, debes aumentar gradualmente la cantidad, introduciendo la sémola y también la pasta, siempre eligiendo la de pequeño formato.
• Con el añadido de los nuevos cereales, la papilla se hace más sustanciosa y se enriquece con almidón y proteínas: es probable, precisamente por esta razón, que consiga satisfacer por entero el aporte nutritivo de la comida y que el niño ya no pida el complemento de leche.
7-8 MESES: ES EL TURNO DE LA CARNE Y DE LOS LÁCTEOS
Transcurrido más o menos un mes del inicio del destete, las papillas cotidianas se duplican.
• A la comida de cereales y vegetales se puede añadir la carne, alimento muy valioso para el crecimiento. Se trata de una óptima fuente de proteínas "nobles" (ricas en aminoácidos esenciales, que el organismo no es capaz de producir por sí solo), y proporciona un buen aporte de hierro.
• Si al pequeño no le gusta la carne, no hay que forzarle. Una dieta de vegetales, cereales y legumbres (sin piel y triturados), integrada por lácteos y, después, por huevos y pescado, garantiza de modo completo y equilibrado todos los nutrientes que el pequeño necesita.
• A partir del séptimo mes, se puede añadir a su puré requesón y otros quesos frescos, en sustitución de la carne, comenzando siempre por los específicos para la infancia.
• Después del séptimo mes, también se puede introducir el yogur (e incluso a partir del cuarto mes si se trata de yogures específicos para los niños), que es una valiosa fuente de calcio, proteínas, y que contiene fermentos lácticos, que ayudan a regular el intestino.
Una receta con queso
Eligiendo entre los quesos frescos y de delicado sabor, se puede dar al pequeño incluso una papilla a base de lácteos.
Ingredientes para una ración: 150 gramos de verduras mixtas hervidas (patatas, zanahorias, calabacines, judías verdes...), 4 cucharadas de crema de cereales para la infancia (de maíz o tapioca), 2 cucharadas de aceite de oliva virgen y requesón fresco o queso específico para niños.
Elaboración:
• Prepara el caldo vegetal, cociendo la verdura troceada en agua durante más o menos una hora a fuego lento. Tritura finamente la verdura y añade tres cucharadas de puré a unos 200 gramos de caldo. Lleva a ebullición y apaga.
• Vierte, en forma de lluvia, 4 cucharadas de crema de cereales y continúa mezclando.
• Deja que se enfríe un poco y añade el queso, mezclando de manera que quede una crema homogénea.
• Condiméntalo con aceite de oliva virgen.
8-9 MESES: AHORA LE TOCA AL PESCADO Y AL HUEVO
Es preferible retrasar la introducción del pescado y del huevo hasta después de los siete meses de vida, porque, aunque están entre los alimentos más sanos y nutritivos, también son los que más alergias causan.
• Respecto al pescado, se puede empezar por los tarritos o bien por los pescados más fáciles de limpiar, como el lenguado o la merluza, para evitar el riesgo de que el niño se pueda atragantar con una espina.
• El pescado debe ser muy fresco, puesto que se estropea muy fácilmente. En este sentido, vale la pena recordar que el pescado congelado no tiene nada que envidiar al fresco, desde el punto de vista nutritivo.
• Un discurso aparte merecen los crustáceos y los moluscos que, debido a su tejido conectivo, son difíciles de digerir y no se le deberían dar al niño durante el período del destete.
• En cuanto al huevo, se debe empezar con la yema, que da menos problemas de alergia que la clara. Alrededor de los ocho meses, se puede intentar añadir la punta de una cucharadita de yema al puré o a la menestra.
• Si no se producen problemas, se va aumentando lentamente la cantidad hasta llegar, después del primer año, a darle también la clara, siempre bien cocida.
Una receta marinera
Ligerísima e ideal para los primeros ensayos que saben a "mar".
Ingredientes para una ración: 250 ml de agua; 1 tarrito de puré de verduras o bien un vasito de puré de verduras hecho en casa, 1 filete de lenguado, 4 cucharadas de crema de arroz y 1 cucharada de aceite de oliva virgen.
Elaboración:
• En una pequeña cazuela, diluir en el agua el puré de verduras y dejar hervir. Después, añadir la crema de arroz.
• Mezclar con cuidado.
• Eliminar la piel del lenguado y dejarlo cocer durante unos 15 minutos.
• Retirar cuidadosamente todas las espinas, triturar el pescado y, fuera del fuego, mezclarlo con la crema de arroz.
• Condimentar con aceite de oliva virgen, mezclar y servir
DESPUÉS DEL AÑO: UNA NUTRICIÓN EQUILIBRADA
He aquí los hábitos alimentarios más correctos:
• Las cuatro comidas se deben tomar a horarios fijos.
• La comida y la cena se componen de un primer y un segundo plato.
• El primer plato debe aportar almidón, sales minerales y vitaminas. La pasta y el arroz con hortalizas son dos opciones ideales. Las verduras, a trocitos, también deben acompañar al segundo plato, que puede estar constituido por carne, pescado u otros alimentos proteicos.
• De vez en cuando, puedes ofrecerle un plato único, basado en cereales y legumbres.
• Debes darle pescado unas 4 ó 5 veces por semana; los huevos puedes dárselos casi cada día.
• La fruta y la verdura, así como la leche y sus derivados, han de estar siempre presentes en su dieta.
• Evita los platos muy elaborados y que contengan muchas especias.
• Recuerda que una alimentación equilibrada permite asumir todos los nutrientes que el niño necesita.
LOS MEJORES ALIMENTOS PARA EL VERANO
• En verano, es normal que el niño muestre menos apetito. ¿Por qué? Primero, por las dificultades para digerir, que, a menudo, acompañan al calor y, segundo, por la tendencia a "ahorrar" calorías, para no elevar demasiado la temperatura corporal. Por ello, no debes preocuparte si el pequeño, con frecuencia, no se acaba toda la papilla.
• Además, algunas comidas son menos agradables que otras durante la estación estival. Es el caso, por ejemplo, de los purés muy densos, sobre todo si contienen carne. No obstante, si el rechazo de la carne se convierte en una costumbre, hay que compensarlo con otros alimentos: se puede recurrir, por ejemplo, a los lácteos, sobre todo al yogur que, además de ser rico en calcio y proteínas, es muy refrescante.
• Uno de los alimentos que el pequeño agradece más en verano son las frutas frescas y las verduras, ricos en agua y sales minerales, y que sirven para compensar los líquidos que se pierden a través del sudor.
• También son muy aconsejables los zumos destinados a la primera infancia, pues son muy fáciles de digerir y garantizan un excelente aporte de vitamina C.
• El huevo es otro de los alimentos preferidos por los niños en verano, aunque debe ser muy fresco. Los huevos duran cuatro semanas, pero durante el destete es mejor elegir los más frescos, de categoría "A extra".
¿CÓMO RECONOCER SI TIENE UNA ALERGIA?
No te preocupes demasiado si, después de haber probado con un alimento, el pequeño tiene conatos de vómitos o presenta manchas rojas sobre la cara. Lo importante es:
• No insistir con el alimento, aunque no se trate de una alergia. Los vómitos podrían deberse a otras causas, incluso al hecho de que los padres le hayan forzado a comer alguna cosa que no le gustaba. Los enrojecimientos, por el contrario, pueden depender de la acción irritante de la saliva o del alimento, que ha entrado en contacto con la piel.
• Para que se hable de alergia, deben aparecer al mismo tiempo los siguientes síntomas que deberían ser identificados por el médico: vómitos, diarrea inmediata y reacciones cutáneas tipo urticaria (la piel aparece ligeramente en relieve, punteada con manchas de color rojo pálido en el centro, que provocan picor).
Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com
Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...
Al Novembre de 2007 el Consell Comarcal de
viernes, 14 de enero de 2011
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