Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...


Al Novembre de 2007 el Consell Comarcal de la Cerdanya va iniciar el Projecte JUGA AMB MI en el que hi participen famílies de diferents pobles de la Cerdanya que ens acompanyen en les sessions que tenen lloc a Alp, Bellver, Llívia i Puigcerdà.

JUGA AMB MI és un espai familiar d’acompanyament en la criança per a pares i mares amb nens i nenes de 6 mesos fins a 3 anys.

viernes, 14 de enero de 2011

LA CASA COMO UN JUEGO

El juego es una actividad indispensable en la vida de un niño: le ayuda a crecer, a sentirse feliz y a relacionarse con sus coetáneos. Además, gracias al juego, los más pequeños aprenden a explorar el mundo, descubriendo y experimentando nuevas situaciones, y adquiriendo, poco a poco, más seguridad y autonomía.

Para jugar, basta con muy poco. A veces, tan sólo es necesario un poco de papel, cola y unas tijeras, para dar rienda suelta a nuestra imaginación, e inventar muchos juegos y pasatiempos muy divertidos, que, seguro, apasionarán a los más pequeños y a sus amiguitos. Además, cada objeto hecho en casa se puede convertir en un punto de partida para nuevos juegos.

A continuación, te ofrecemos unas ideas muy originales, que te permitirán convertir tu casa en un magnífico laboratorio de juegos. ¡Toma nota!
EN EL BAÑO: JUEGOS CON EL AGUA
Para que el baño sea más agradable, y que el niño esté tranquilo y a gusto, puedes poner en su bañerita algunos objetos de distintos materiales, formas y peso. Al pequeño le encantará ver cómo algunos flotan sin dificultad y cómo otros se hunden inmediatamente. También comprobará que hay objetos que se pueden llenar de agua, o bien que se pueden transformar en pequeños barquitos.

Antes de empezar el baño, se pueden preparar divertidos barcos con cáscaras de nueces o, incluso, balsas con los palitos de madera de los helados. Una vez en la bañera, sobre todo si el niño tiene otro hermanito, se pueden organizar divertidas y entretenidas regatas: sólo se necesitarán unas cañitas, para que el niño pueda soplar y empujar, así, sus embarcaciones (que también se pueden realizar utilizando, sencillamente, una hoja de papel).

A los niños amantes de la lectura, se les pueden ofrecer libros realizados en plástico, especiales para lecturas "acuáticas", y, a los más mayorcitos, se les puede decir que laven a su muñeca preferida, o que se laven ellos solitos: de esta forma, aprenderán a reconocer las distintas partes de su cuerpo y se sentirán más responsables.

LA COCINA: UN LABORATORIO DE JUEGOS
También, en la cocina, es posible inventar muchos juegos creativos y divertidos junto al pequeño. Con la ayuda de un poco de pegamento y de algunas pinturas de témpera, en la despensa podemos encontrar muchos tipos de materiales divertidos e interesantes, con los que construir juguetes apasionantes, joyas para regalar a la mamá o, incluso, preciosos dibujos tridimensionales.

Tampones con verduras:
Coge una patata bastante gorda, córtala por la mitad y, en uno de los extremos, haz una serie de incisiones, con el fin de transformarla en un tampón. Se pueden hacer formas geométricas, como un cuadrado o un rectángulo, o bien un poco más complicadas, como un corazón o una estrella. Después, el niño sólo tendrá que sumergir la patata-tampón en la pintura de témpera.... ¡y dar rienda suelta a su imaginación!

Collares de pasta:
También la pasta, gracias a sus diferentes formas y dimensiones, se puede convertir en un divertido juego para todos los niños. Con la ayuda de un cordel y unas pinturas de témpera para pintarla, la pasta se puede transformar, según la creatividad del pequeño, en originales pulseras, collares y pendientes. Con un poco de pegamento, una hoja para pintar y pasta, también se pueden componer preciosos dibujos o cuatros tridimensionales, para colgar en la habitación.

Con estos juegos, el niño aprenderá a concentrarse y a coordinar los ojos y las manos, desarrollando esta capacidad, que será esencial para cuando comience a leer y a escribir.

SU HABITACIÓN: FANTASÍA Y DESCANSO
La habitación de los más pequeños debe estar organizada en diferentes espacios, equipados tanto para jugar como para descansar, con el fin de que el niño se sienta a sus anchas. A la hora de diseñarla, no debe faltar:

• El rincón para el descanso, los mimos y la lectura. Debe haber una cama, una lámpara, cojines mulliditos y peluches. Este espacio no sólo será un refugio para el niño, sino, también, un lugar donde relajarse con mamá y papá.

• El rincón para el estudio. Aunque el niño sea pequeño, debe tener a su disposición un escritorio y una sillita para colorear sus dibujos, y, también, un lugar donde poder poner sus libros y cuadernos. Así, desde bien pequeñito, el niño se acostumbrará a cuidar sus cosas y a organizar su propio espacio.

• El rincón para el juego. Lo ideal es disponer de una alfombra mullida sobre la que el niño pueda sentarse a jugar, además de tener cerca una gran cesta donde guardar todos sus juguetes.
• El rincón para los disfraces. Para los niños más mayorcitos, es importante tener en su habitación un baúl, una cesta o un cajón, donde mamá y papá puedan depositar sus vestidos viejos y otro tipo de material antiguo. Con todo ello, el niño podrá inventar, junto con sus amiguitos, un montón de historias y construir preciosos decorados, estimulando, así, su fantasía y creatividad.

EN EL BALCÓN: JUEGOS AL AIRE LIBRE
No es necesario vivir en la montaña para tener un lugar donde el niño pueda jugar al aire libre. Bastará con un simple balcón. El pequeño se siente fascinado por este lugar de la casa, pues puede jugar libremente con materiales inusuales, como la tierra o el agua.

Es suficiente un espacio pequeño, pero bien protegido, para desatar la fantasía y las ganas de conocimiento del niño. Bajo la atenta mirada de la mamá o el papá, el pequeño puede aprender a plantar semillas y ver cómo se transforman en bonitas plantas, o construir pequeños nidos de cartón para cobijar a los pajaritos. Lo importante es dejar que el niño libere su fantasía y, por supuesto, asegurarse de que el balcón sea un lugar completamente seguro para el pequeño emprendedor.

Plantar una semilla:
Para que el niño aprenda las estaciones del año y conozca, además, la influencia del clima sobre las plantas, puedes enseñarle a plantar una semilla. Son ideales las lentejas, que no florecen, pero que empiezan a despuntar en unos tres días. El pequeño podrá observar cómo la planta se va nutriendo del agua de la tierra y cómo, poco a poco, van surgiendo los primeros brotes.

El pluviómetro:
Puedes construir un medidor de lluvia con una botella de plástico seccionada por la mitad, sobre la que marcarás, con la ayuda de una regla, una escala milimétrica vertical. Si dejas este recipiente en el balcón, expuesto a la lluvia y a la nieve, podrás conocer el nivel de agua pluvial.

La veleta:
Sobre la tapa de una caja, dibuja los cuatro puntos cardinales. Coge un cartón, recorta una bandera triangular, pégala a un palito o bastoncillo e introdúcelo en el centro de la tapa. En la bandera, se puede fijar un lápiz, de manera que marque un trazo sobre la tapa. Este instrumento debe colocarse en una zona expuesta al viento, orientado según los puntos cardinales. El aire moverá la bandera y, también, el lápiz, que registrará todos los movimientos. De esta forma, el niño podrá controlar las direcciones del viento.

Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com

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