Tenir un fill és tornar a mirar-se el món amb uns altres ulls, redescobrir aquelles petites coses que, com a adult, ja donem per fet que hi són. Però també és tornar-se a descobrir a un mateix com a una nova persona, amb la categoria de pare o mare i preguntar-se contínuament: i ara, què he de fer? Com ho he de fer? Quan ho he de fer?...


Al Novembre de 2007 el Consell Comarcal de la Cerdanya va iniciar el Projecte JUGA AMB MI en el que hi participen famílies de diferents pobles de la Cerdanya que ens acompanyen en les sessions que tenen lloc a Alp, Bellver, Llívia i Puigcerdà.

JUGA AMB MI és un espai familiar d’acompanyament en la criança per a pares i mares amb nens i nenes de 6 mesos fins a 3 anys.

viernes, 14 de enero de 2011

Pesadillas y terrores nocturnos

Pesadillas y terrores nocturnos
Qué son las pesadillas y los terrores nocturnos, por qué se producen y cómo puedes ayudar a que tu hijo los supere.
Son dos trastornos del sueño relativamente frecuentes en la infancia. Aunque suelen ocasionar una gran preocupación a los papás, especialmente los terrores nocturnos, lo cierto es que, en la mayoría de los casos, no hay motivo para alarmarse. Normalmente, se trata de problemas transitorios, que acaban desapareciendo por sí solos a medida que el niño se va haciendo más mayorcito.

A continuación, te explicamos en qué se caracterizan las pesadillas y los terrores nocturnos, por qué se originan y cómo puedes ayudar a tu hijo a superarlos.

¿Qué son?
• Las pesadillas y los terrores nocturnos son dos trastornos diferentes.
• Las pesadillas son sueños que causan miedo y espanto. Expresan la angustia que siente el niño ante un hecho concreto ocurrido durante el día.
• Se producen en la fase REM del sueño (mitad o final de la noche) y pueden durar más de diez minutos.
• Cuando el niño sufre pesadillas, se despierta aterrado y llora hasta que sus padres consiguen calmarlo. Al día siguiente, el pequeño es capaz de recordar el contenido del sueño.
• Los terrores nocturnos son menos frecuentes que las pesadillas. Se definen como episodios de miedo muy intenso que no están relacionados con un suceso determinado ni con el contenido del sueño.
• Afectan a los pequeños durante las primeras horas del sueño (fase no REM) y suelen durar de 5 a 15 minutos. Son frecuentes en los niños de entre 1 a 8 años, aunque, en ocasiones, pueden producirse cuando son más mayores.
• El niño afectado por el terror no es consciente, tiene los ojos abiertos de par en par y mira al vacío, pero no se despierta aunque le llamen.
• Después de la crisis, el niño se duerme plácidamente, como si nada hubiera ocurrido. Al día siguiente, no recuerda absolutamente nada.
• Las pesadillas y los terrores nocturnos son, normalmente, problemas pasajeros, que tienden a desaparecer por sí solos, a medida que el niño se va haciendo más mayorcito.

¿Por qué se producen?
• Todas las personas sueñan de 4 a 5 veces cada noche. Algunos de estos sueños son hermosos; sin embargo, otros son horribles y nos producen miedo.
• Las pesadillas son frecuentes en niños de 2 a 4 años, ya que, a esta edad, todavía no saben distinguir bien entre lo que es realidad y ficción.
• Una de las causas de las pesadillas suelen ser los espectáculos o películas violentas que el niño ve a través de la televisión.
• Los terrores nocturnos y las pesadillas también suelen estar vinculados a angustias relacionadas con la fase evolutiva por la que está pasando el pequeño, por ejemplo, miedos ante la separación de los padres, temores relativos al colegio, etc.
• Además, los terrores nocturnos pueden desencadenarse por otros factores, como fiebre, falta de sueño y medicamentos que actúen sobre el sistema nervioso central.

¿Cómo puedes ayudarle?
• En primer lugar, hay que tranquilizar al pequeño cuando se despierta preso de una pesadilla o de un terror nocturno. Aunque no esté consciente, háblale suavemente para tranquilizarle. Si, por el contrario, está despierto, debes sentarte a su lado, en su cama, y demostrarle que no hay ninguna razón para tener miedo.
• Ayúdale a que durante el día hable de los malos sueños sufridos por la noche. Tranquilízale diciendo que muchos niños de su edad sueñan las mismas cosas. Si la pesadilla se repite varias veces, sería bueno que imaginarais juntos un final feliz: por ejemplo, hazle pensar en un personaje fuerte y bueno, o en un arma mágica capaz de ayudarle a dominar la situación negativa.
• No dejes que tu hijo vea espectáculos y películas que den miedo. A muchos niños, las escenas violentas o de terror les producen angustias nocturnas o pesadillas, que pueden durar meses o incluso años.
• Cuando llegue la hora de acostar al pequeño, juega con él a algo tranquilo o cuéntale uno de sus cuentos preferidos. De esta manera, podrá conciliar el sueño más fácilmente. También puedes ponerle una música suave o dejar en su habitación una lamparita de noche encendida.

Debes consultar al pediatra si:

• Durante la crisis, el niño sufre contracciones, rigidez o sobresaltos.
• La crisis de terror dura más de 30 minutos.
• Las pesadillas y terrores nocturnos no disminuyen, o incluso empeoran, después de haber aplicado los consejos expuestos anteriormente.
• El niño siente angustia por diversos motivos, cosa que interfiere en sus actividades cotidianas.

Artículo publicado en la revista digital mibebeyyo.com

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